Prueba diaria de Solidaridad

El enfrentar a la dura realidad de una tragedia impiadosa de carácter universal, como es la pandemia del COVID 19, requiere sin duda, estar provisto en primer lugar de un gran sentido de responsabilidad y esencialmente, de una fuerte vocación de servicio, tal cual es la característica principal del mutualismo organizado.

La estructura institucional del sistema mutual, tiene como base fundamental el concepto “solidaridad” y es esa virtud, su principal fortaleza, que se potencia cuando es puesta a prueba y reacciona invariablemente con todos sus recursos asistenciales, ante cualquier infortunio que afecta al ser humano, razón de ser de su existencia varias veces centenaria.

Nuestras mutuales, enraizadas en  esos valores constituyentes de su actividad, en todo el territorio de nuestra patria, circunstancia que las distingue  por la amplitud de su presencia y la de sus múltiples servicios sociales a las familias asociadas, viene dando muestras diarias desde el comienzo de la pandemia, de la capacidad de contención, especialmente, de las más vulnerables y necesitadas de esas familias, no sólo brindándoles sus variadas prestaciones , sino también  el sostén psicológico que significa el estar siempre cerca y atentos a sus requerimientos.

Esa actitud repetida en cada una de las 65 delegaciones situadas en todo el país, cubriendo a las 23 provincias, desde Jujuy a Tierra del Fuego, constituye una estructura funcional sin igual en el mutualismo argentino, a la vez que un potencial de servicios, que nos permite superar las dificultades extraordinarias que produce  la pandemia, por las lógicas limitaciones dispuestas por las autoridades en preservación de la seguridad sanitaria de la población, cuyos protocolos son cumplidos rigurosamente  por nuestras mutuales, protegiendo  a los asociados  y a los  profesionales y trabajadores  que les atienden con  dedicación esmerada.

Asimismo, estamos atentos a las flexibilizaciones que se vayan produciendo en esos protocolos, como consecuencia de la ansiada superación de la virulencia del flagelo, de manera  que permita restablecer el otorgamiento en plenitud de nuestros servicios sociales, adaptándonos dentro  de la “nueva normalidad”, para la que nos estamos preparando, tanto en materia de recursos humanos como de elementos tecnológicos, implementados en respuesta a la anormalidad nacida de la crisis que nos afecta.

Somos conscientes que el proceso que se abrirá a partir de la pos-pandemia, exigirá imperiosamente un ”aggiornamento” de las estructuras de trabajo y de las aptitudes y conocimientos de quienes las lleven a la práctica, puesto que es consenso general que esa nueva normalidad será inevitable.

El mundo y por ende nuestras mutuales no serán lo mismo. Si previsionamos ese cambio  para transformarnos, seguiremos siendo una reserva de protección del bienestar y la inclusión social de nuestros asociados.

EN ESA INTELIGENCIA Y CON ESE PROPÓSITO ESTAMOS TRABAJANDO.